martes, 28 de abril de 2026

TRADWIFES: ¿CRISIS DEL FEMINISMO?


TRADWIFES: ¿CRISIS DEL FEMINISMO?

María Nazarena Otero Chaves

Según Estee Williams, una de las principales caras del fenómeno “tradwifes” que medra actualmente en Internet, ser una esposa tradicional se resume en ser: “una mujer que prefiere tomar un rol tradicional o ultra-tradicional en su matrimonio, incluyendo la creencia de que el lugar de una mujer es en el hogar”. Estos valores se relacionan estrechamente con creencias biologicistas, asegurando que las mujeres y los hombres, por sus diferencias biológicas, deben cumplir roles diferentes, asociados, en el caso de las mujeres, a los cuidados, las tareas domésticas y a la maternidad. Estas creencias pueden ser peligrosas, ya que alimentan roles de género dañinos. Conceptos así resultan sorprendentes en 2024, más aún cuando son defendidos fervientemente por mujeres que tienen una enorme audiencia en línea. Otra cuestión a tener en cuenta, es la estetización de los valores tradicionales que propulsa este movimiento, intentando asociarlos a una vida feliz y bella, sin peligros o contracaras.


Esta estetización se manifiesta en redes sociales, especialmente en TikTok e Instagram, donde las imágenes, cuidadosamente seleccionadas, y las narrativas idealizadas crean una representación glamorosa de la domesticidad tradicional: mujeres siempre arregladas con vestidos floreados, recetas apetitosas, maridos que las llevan de compras y rubios niños sonrientes correteando por una sala de estar. Es bien sabido que las redes sociales no suelen mostrar las escenas mundanas de la vida cotidiana, mucho menos las poco agradables. De todas formas, al pensarlo, suena irreal que madres de varios hijos cocinen desde cero todo, mientras sus casas se ven impolutas y ellas recién salidas de la peluquería, por más que no trabajen formalmente, el trabajo doméstico igualmente implica un arduo esfuerzo sostenido a lo largo del día.


Esta representación idealizada de la vida doméstica de una mujer tradicional genera interrogantes sobre la realidad tras las imágenes. ¿Es realmente posible cumplir con todas las exigencias de estos roles tradicionales y, al mismo tiempo, mantenerse tan perfectas como se muestran en redes?, ¿qué impacto tiene para las mujeres que consumen su contenido?, ¿qué impacto tiene en ellas mismas? Las respuestas a estas preguntas no son fáciles de conseguir.

El movimiento tradwife ha sido objeto de críticas y debates en el ámbito feminista. Si bien es posible argumentar que estas mujeres están decidiendo someterse a sus maridos y ocupar estos roles, también es posible argumentar que sus decisiones responden, en mayor o menor medida, a la evolución del movimiento en los últimos años. Muchas de ellas en sus videos se declaran “anti feministas”, e incluso aseguran sentirse “engañadas” por el feminismo. Sostienen que este les ha mentido, que les ha hecho creer que debían “comportarse como hombres” cuando, en realidad, como mujeres, “no se encontraban hechas para eso”. Otras llegan al extremo de afirmar que, hoy en día, las prácticas verdaderamente revolucionarias se asocian con la domesticidad tradicional.


Otra razón por la cual el movimiento tradwife ha sido duramente criticado en redes tiene que ver con las condiciones económicas de las personas que lo practican. Muchas personas argumentan que es muy dificultoso mantener una familia con un solo salario. Las mujeres que participan de esta corriente conservadora suelen omitir su situación económica, excepto cuando se trata de establecer quién debe trabajar y aportar monetariamente: el marido. Esta temática es controvertida, pues la mayoría de las autodenominadas esposas tradicionales viene de países desarrollados, donde los sueldos suelen ser más altos y los cuidados suelen entenderse de otra manera por esta misma razón.


A partir de este fenómeno que cada día suma más adeptas, es importante preguntarse si las políticas feministas están actuando correctamente. Sobre todo al considerar que muchas mujeres consumen estos contenidos virales, que se presentan como inocuos cuando su discurso quizás no lo sea del todo. También cabe preguntarse, ante la proliferación de estas figuras y el carisma que despiertan, si desde el feminismo no se están cometiendo ciertos errores que generen aversión en ciertas mujeres, considerándolo incompatible con sus aspiraciones personales.

https://www.ub.edu/revistaangle/2024/11/18/tradwives-crisis-del-feminismo/



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