LOS MICROMACHISMOS
En nuestra vida cotidiana nos encontramos cada día con situaciones tales como diferenciar entre señora y señorita, pedir la cuenta al camarero y que se la entregue al hombre, los piropos, las mujeres que pagan menos en las discotecas y frases como “compórtate como una señorita”, “¿y tú aún no tienes novio?” Todas ellas constituyen tipos de micromachismos.
Los micromachismos son aquellas conductas sutiles y cotidianas que constituyen estrategias de control que atentan contra la autonomía personal de las mujeres, suelen ser invisibles e incluso pueden estar legitimadas por el entorno social.
Autores como Luis Bonino lo definen como prácticas de dominación y violencia masculina en la vida cotidiana que incluyen un amplio abanico de conductas interpersonales que tienen por objetivo:
- Mantener el dominio y la supuesta superioridad sobre la mujer objeto de la conducta.
- Recuperar o reafirmar dicho dominio ante una mujer que se "rebela".
- Resistir el aumento de poder personal y/o interpersonal de una mujer con la que se vincula o bien aprovecharse de dicho poder.
Estas conductas son “micro-abusos” y son efectivas debido a que el orden social imperante las ratifica al ejercerse de forma reiterada hasta lograr una disminución importante de la autonomía de las mujeres y son tan sutiles que suelen pasar inadvertidas tanto para quien las padece como quien las observa.
Ejemplos de tipos de micromachismos
Luis Bonino estableció una tipología de los tipos de micromachismos clasificándolos en:
1. Micromachismos utilitarios
Son aquellos que fuerzan la disponibilidad femenina aprovechándose de diferentes aspectos domésticos y de cuidado del comportamiento femenino tradicional con el objetivo de beneficiarse de ellos. Se realizan especialmente en el ámbito doméstico.
Algunos ejemplos de estas conductas son: aprovechamiento y abuso de las capacidades “femeninas de servicio” (ellos como proveedores y ellas como cuidadoras), delegación del trabajo del cuidado de personas, no responsabilizarse sobre lo doméstico, no implicación y/o pseudo implicación, requerimientos abusivos solapados, negación de la reciprocidad y amiguismo paternal.
2. Micromachismos encubiertos o indirectos
Implican el abuso de la confianza y credibilidad femenina ocultando su objetivo. Algunas de estas conductas pueden llegar a ser más efectivas que el resto, ya que son tan sutiles que pasan especialmente desapercibidas. Estos tipos de actuaciones producen en las mujeres sentimientos de confusión, desvalimiento, culpa y dudas que favorecen la disminución de la autoestima.
Incluyen conductas tales como el paternalismo, manipulación emocional, dobles mensajes afectivo/agresivos, enfurruñamiento, abuso de confianza, la creación de falta de intimidad, silencio, puesta de límites, comunicación defensiva-ofensiva, engaños y mentiras, desautorización, desvalorización, microterrorismo misógino, autoindulgencia y autojustificación, comparación ventajosa y minusvaloración de los propios errores.
3. Micromachismos de crisis
Fuerzan la permanencia en el estatus desigualitario cuando éstos se desequilibran debido a un aumento de poder personal de la mujer o bien por la diminución del poder del hombre. Son conductas tales como el hipercontrol, el falso apoyo, la resistencia pasiva y el distanciamiento emocional, rehuir la crítica y la negociación, prometer y hacer méritos, victimismo y dar lástima.
4. Micromachismos coercitivos o directos
Implican la retención del poder, aquellos en los que se utiliza la fuerza física, económica o de su personalidad, para intentar convencer a las mujeres de que no tienen razón. Cumplen su objetivo, ya que provocan en la mujer un sentimiento de derrota posterior al comprobar la ineficacia, pérdida, o falta de fuerza y capacidad para defender las propias decisiones o razones. Son conductas tales como el control del dinero o los sabotajes a la comunicación, el uso expansivo – abusivo del espacio y el tiempo para sí, insistencia abusiva y la imposición de intimidad.


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